segunda-feira, 24 de março de 2008

¿Te extraño? - cosas, histórias y crónicas


¡Maravilla verlo on line!Tantos días sin noticias,sin siquiera un email de respuesta, que el sencillo hecho de conectarse,de saberlo allí, le daba ansias.
"¿Será que volvió de vacaciones?"- pensaba. ¡Cómo me hace falta este argentino!
Se conocieron meses antes en un chat español. Ella buscaba entrenar la nueva lengua que aprendía.Él no más que pasar el tiempo. Sin embargo, atrás de estas simples justificaciones ,una inmensa soledad. Ambos amaban, y no eran correspondidos.. Ambos tenían nombres de santos, pero les faltaba fe. Ambos, el corazón lleno de lágrimas, pero los ojos incapaces de llorar.
En un romper de sus propias convenciones y formalidades, resolvieron, entrambos, abrir los corazones. Él le contó sobre un triste casamiento deshecho y dos hijas ya no tan próximas. Ells delasdificultades de una amternidad independiente y de un noviazgo que no resístiaalempiezo de una nueva carrera académica. Cuatro horas de conversaciones,y de confesiones, de conocimientos y reconocimientos, y un lazo de amistad los unía,por lo visto, para todo siempre.
Y desde estedia deseptiembre,nunca se han dejado de hablar más que un día. Nunca más de un día sin leerse. Ella le hacía reir. Él le enseñaba a pronunciar. Ella le contaba historias de otrospueblos. Él le enseñaba como lidiar con el nuevo mundo que se le descrtinaba: el ordenador. Ella le daba abrazos virtuales que dismimuían la soledad. Él le besaba íconos en la frente desplazándole las lágrimas.
Así fue hasta que él salió de vacaciones. Éstos veinte días se pasaron algo incompletos para ella. Le escribió correos, pero él no los había respondido. Hasta aquél día. Pronto le habló:
_¡Holaaaaaaaaaaaa!¡Amigaaaaaaaaaaaaaa!¿Cómo estás?
Ella le lleno la pantalla de "besos".
Se reíran. Y todo iba bien. Hasta que él le dijo:
_¡Te extraño!
¡Bastó! Ella no había dicho nada de más. Leyó. Releyó.Y volvió a leer. Buscó en sus correos. No. Ella no había dicho nada de más. Nada de errado. Nada que pudiera denotar que su cariño o actitud cambiara. Nada señalaba que pudiera haber dicho algo raro. No aguantó. Después de unos minutos en silencio cuestionó:

_¿Por qué? ¿Qué te hice?

La pantalla se quedó inmóvile por breves momentos. Contestó él:

_Pues, nada. Sólo que te extrañaba.

_Pues, si no hice nada...

_¡Ché! por eso mismo. Hace días que no nos hablamos...-

_ Mirá- ella ya incómoda_ si me estás extrañando dime el motivo. Te lo juro: no lo hice propositalmente.

_ Nada mujer. Ya dije. Sólo que extrañaba a vos. - dijo algo confuso.

_ Bueno. Entonces que no te entiendo... Me decís que me extrañas...Algo de raro, inesperado, o errado he hecho. Al menos que te pareció así...

_Pero mina, ya te dije que no has hecho nada. En verdad, quisiera que hubiera hecho más cosas...

_¿Cómo? ¿Qué tipo de mujer pensás que soy?- ahora, estaba enojada.

_¿De qué hablamos?- él, totalmente confundido.

_De que me extrañas...¿Qué más esperás de mí?

_ Y, pues, no sé...más correos, más fotos, otros tipos de foto..Sólo me enviás fotos de rostro...

_ ¡Epa argento! ¡Paráte ya!¡ ¿Qué tipo de mujer pensás que soy? ¿Qué tipo de fotos? Te estás pasando...- leía , ya horrorizada, no creyendo en sus ojos.

_Pero ¡ loca ! Si no he dicho nada...¿ Estás enojada?

_Por supuesto. Mirá , no es porque soy brasileña que correspondo a los estereotipos que ustedes tiene..No soy de éstas...No sé lo que esperabas pero no soy de éstas...

_ ¿Qué estereotipo? - completamente perdido en la charla.

_ De que nosostras brasileñas somos fáciles.

_ ¿Y son?- sin entender un perejil.

_¡Claro que no!- completamente indignada.- Bueno ... ¡ no todas!

_ ¿Estamos discutiendo?

_Es lo que parece.

_ ¿Y por qué?

_¿ Aún preguntás? - "increíble que se hubiera engañado tanto con alguién.

Las teclas de ambos los lados eran ferozmente agredidas.Ella se sentía ofendida. Él injustamente acusado. Y no sabía siquiera el porqué. Cuando ya se echaban a los insultos, él temiendo perder a la amiga tan amada, por vanas tonterías, sentenció:

_ Pues está bien. La próxima vez que me saque vacaciones buscaré no pensar en vos, pues así no sentiré tu falta. Y si siento tu falta, no te diré ¿ ok?

En aquella hora algo alumbró la mente de la muchacha. De la cumbre de la rabia se echó al suelo de risas, en carcajadas.

Él, que tenía raro el silencio de la pantalla, preguntó:

_¿Amiga? ¿Qué pasa? ¿Seguís enojada?

Ella muy dulcemente le respondió:

_Yo tambien te extrañé mucho.

La muchaca percibió, entonces, que lo que él amigo sentía, su "extrañar", era el que los brasileños suavemente llamaban "saudade". Al menos una de las haces que aquella palabra consentía.Se disculpó. Se explicó. Se entedieron. Y él, después de largos minutos de risas, devidamente aclarado y informado del equívoco que "estranhar" y "extrañar" causaron al cognitivo de su amiga, le dijo:

_Bueno, en este caso, te digo la verdad: hoy te "estranhava" yo....




Veronica Cabral de Oliveira

15/03/08

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